Esta entrada es una crónica -escrita 10 años después- del viaje en grupo con Ambar Viajes a Kirguistán, Uzbequistán y el extremo noroeste de China siguiendo los pasos de la Ruta de la Seda. Incluye algunas fotografías para ilustrarla, la colección completa está aquí. Nota de redacción: el conjunto escrito de letras kh se lee como una jota (Bukhara, Khiva, Kazakhstan).
31 de julio
Volamos a Bishkek, capital de Kirguistán, vía Estambul. Por un retraso en el primero vuelo tenemos que hacer un transfer corriendo por el aeropuerto y aunque llegamos por los pelos, nuestras maletas no. Al llegar de Bishkek, ya tarde, hacemos una reclamación en el aeropuerto con ayuda del guía local, un ruso tártaro de Kazán que habla español. Nos quedamos en el hotel Asia.
1 de agosto
Bajamos a desayunar y conocemos a nuestra guía de Ambar; Mahsa es iraní nacionalizada española y habla media docena de idiomas. Nuestras maletas ya están en el hotel. Además de nuestro avión, Turkish Airlines ha volado cuatro veces más a Bishkek esa misma noche.
Tenemos todo el día para pasear por la ciudad, con un diseño muy soviético y donde empezaremos a ver los ojos rasgados característicos de esta parte de Asia Central, aunque conserva bastante población de origen ruso. Es bastante extensa y está llena de parques.
La primera visita es al Bazar Dordoy, uno de los más grandes de Asia Central. Además de la venta al por menor, es el lugar por el que pasan la mayor parte de mercancías chinas al resto de países del entorno.
La plaza Ala-Too es la principal de la ciudad. En ella está el Museo de Historia y alrededor hay un mástil con una bandera gigante del país además de varias estatuas. La más llamativa es la de Manás, el héroe épico local del que habla un poema 20 veces más largo que la Odisea de Homero. Cuenta su historia y la de sus descendientes, que lucharon contra los uigures desde el s.IX, aunque es un poema de tradición oral y es difícil saber si realmente existió o no. Los 40 rayos de sol del escudo en la bandera hacen referencia a las 40 tribus kirguises que unificó. También había una estatua de Lenin que han movido a un sitio más discreto.
En otra plaza, la de la Victoria, hay un arco triple como monumento a la victoria en la Segunda Guerra Mundial. Al final del día Lorena y yo vamos a un supermercado que hay al lado del hotel. Es pequeño, sólo tiene tres pasillos y uno de ellos está casi entero lleno de vodka.
2 de agosto
Viajamos en dos furgonetas en dirección este por Tokmok, prácticamente en la frontera con Kazajastán, y hacemos la primera visita del día: la torre de Burana. Es un minarete del s.IX, que junto con unas lápidas y otros restos arqueológicos son lo que queda de la antigua ciudad de Balasagún.
Continuamos por la orilla norte del lago Issik Kul, el más grande del país con más de 150 km de largo y paramos a comer en un complejo playero en Cholpon-Ata. Después nos bañamos y una parte del grupo hace un castell con Mahsa. Al otro lado del lago se ven las cumbres nevadas de las montañas Tian Shan.
El destino final del día es el pueblo ruso de Karakol, en medio de las montañas. Nos quedamos en una especie de hostal sencillo pero cómodo.
3 de agosto
Antes de continuar viaje visitamos la mezquita Dungan -una comunidad musulmana huída de China-, que combina elementos chinos, árabes y rusos en una arquitectura muy particular. La parte original fue construida sin clavos. También la iglesia ortodoxa de la Santísima Trinidad.
Hacemos unas compras en el mercado local y salimos del lago rumbo al oeste (unas 2-3 horas) para subir a las montañas entrando por el valle alpino de Jeti-Oguz. A la entrada del valle hay unos picos llamados los siete toros y paramos a verlos. Unos chavales están ganando un poco de dinero mostrando sus águilas a los turistas. Es bastante impresionante tener un bicho de ese tamaño subido a un brazo.
Nos adentramos en el valle en las furgonetas por una pista con unos puentes de madera que dan bastante miedo y luego hacemos un trekking hasta la Cascada de las Trenzas de Novia. Hay bastante turismo local, algunos de ellos suben alquilando un caballo. A la bajada comemos de picnic en una campa.
Hoy dormimos en la Tamga Guest House, una casa preciosa llena de plantas al sur del lago. Antes de cenar damos un paseo hasta una especie de mirador donde hay expuesto a forma de monumento un MIG-21.
4 de agosto
Después del desayuno continuamos rodeando el lago Issyk Kul por el lado sur, pasando por Kochkor. Es un pueblo pequeño donde viven del campo y trabajan haciendo alfombras de lana prensada. Nos enseñan el proceso, nos animan a participar y luego comemos en una yurta hecha de este mismo tejido.
Desde ahí hay una carretera y luego pista de montaña que sube al lago Son Kol, donde dormiremos en un campamento de yurtas a unos 3100 metros. Los pastores kirguises son nómadas verticales: en lugar de desplazarse según se van acabando los pastos para sus ganados como en Mongolia, suben a las montañas en verano y bajan a los valles en invierno. Por el camino vemos rebaños de yaks, cabras y caballos. Aunque ahora buena parte viven del turismo. Nos repartimos entre varias yurtas para dormir y comemos todos en una común algo más grande.
El lago es bastante extenso, poco profundo y está rodeado por muchos sitios de ganado. Es la única fuente de agua de la zona y naturalmente no es la más saludable de todas. En la cena nos ponen entre otros platos ensalada y prácticamente todos cogen una buena diarrea. Yo me libro; el resto a partir de ahora integra el club de la fanta, y van a todas partes con una botella de suero fisiológico de color naranja.
5 de agosto
El lago no es tan grande como el Issik, pero aún así es enorme y brillante, rodeado de colinas. Hoy hacemos una parada en el viaje. Parte del grupo hace una excursión a caballo y otros subimos a unas colinas cercanas.
Por la tarde vemos un espectáculo poco frecuente: un partidillo de Ulak Tartysh, popular en toda Asia Central. Se trata de un deporte de equipo similar a un cruce entre polo y rugby, en el que dos equipos de jinetes luchan -muy agresivamente a veces- por la posesión de un cordero sin cabeza ni pezuñas, para conseguir colocarlo en la zona de gol, que es una rueda de tractor. El partido comienza con todos galopando hacia donde el árbitro ha dejado la oveja. Todo parece muy épico, con el chico que llega antes agachándose por un lado del caballo, pero cuando agarra lo que calculo son unos veinte kilos se cae de golpe.
Después vemos otros deportes o algo así tradicionales. En el Kyz Kuumai un hombre persigue a una mujer para intentar ganar un beso, mientras ella huye al galope; si no tiene éxito, ella puede golpearle con el kamchi (látigo). En el Oodarysh dos participantes hacen una especie de pulso montados a caballo, intentando cada uno desmontar al otro. En el Tyin Enmei nos muestran una pericia increíble galopando a caballo y recogiendo una moneda o un billete del suelo.
El campamento tiene también una cabaña de madera con una estufa que hace de baños de vapor. Para seguir la tradición local, después de la sauna me meto en un riachuelo con el agua helada. Hoy nos han arreglado la tienda con un plástico, anoche nos entró agua por el techado de lana prensada. Encienden una chimenea dentro de la yurta quemando excrementos de caballo.
Al cabo de un rato de meternos en la cama salgo a hacer fotos del cielo nocturno. Aunque estamos a la misma latitud que en casa y hay luna creciente, la noche está despejada, estamos muy lejos de cualquier ciudad y el espectáculo es increíble.
6 de agosto
Nos marchamos de la meseta donde está el lago Song Kol. La ruta hacia el sur por el paso de Moldo-Ashuu (3346 msnm) es larga, unas 7 horas de carretera pero por un paisaje precioso bajando por unas curvas en forma de horquilla de vértigo hasta el valle de Naryn que está a unos 2000 metros.
Comemos en Naryn y seguimos camino hacia el valle de Tash Rabat donde está el caravanserai del mismo nombre y nuestro segundo campamento de yurtas. Estamos otra vez a más de 3000 msnm.
7 de agosto
De nuevo tenemos una jornada sin desplazamiento. Hace buen tiempo y una parte del grupo hace una caminata remontando al final del valle hasta algo más de 4000 msnm. Lorena y yo damos un paseo corto. Después ella se apunta a hacer Pilates con Mahsa y yo me animo a subir un pico que se ve desde el campamento. Sin llegar a la cima me doy la vuelta algo por encima de 4000 porque me quedo sin tiempo -meteorológico y de reloj-. En la zona puede haber, aunque muy escasos, leopardos de las nieves.
Al atardecer visitamos el antiguo caravanserai, construido en piedra y de planta cuadrada, con el interior dividido en varias estancias por un pasillo al que se entra desde una entrada aporticada. En esa fachada hay también dos torres circulares en las esquinas. Tiene una cubierta plana con una cúpula en el centro. No está muy claro si se construyó desde cero o sobre un antiguo monasterio cristiano de lo siglos IX-X.
En este campamento también hay baños de vapor, aunque esta vez es una pequeña edificación y no una caseta.
8 de agosto
Hoy es un día de transición, con un trayecto largo y una frontera que puede ser compleja. El paso de Torugart está a 3750 metros de altitud. La línea fronteriza está en el paso, pero tanto del lado kirguís como del chino hay muchos más controles -aduaneros y militares- antes y después de ella.
Nosotros dejamos aquí a nuestros guías y conductores rusos y tras cruzar la frontera andando nos recoge un guía chino, que habla inglés. Maravilloso, maravilloso. Eso cuando los soldados chinos deciden abrir, que se lo toman con calma. Detrás de nosotros dividen un grupo de tres franceses, dejando pasar sólo a una parte, y el resto pues ya se verá mañana. Todo esto a casi 4000 metros, con temperaturas bajo cero de noche, en mitad de la nada y a 70 ó 100 km -depende del lado- del sitio habitado más cercano. Son fronteras terrestres por las que apenas pasan camioneros locales y con los turistas puede pasar cualquier cosa.
En uno de los puestos de control de pasaportes, el de Lorena se rompe. Se le caen unas páginas. La dejan pasar después de un mal rato en un cuarto aparte con Mahsa.
Después tenemos tres horas de trayecto por pistas no siempre asfaltadas y una hora más de trámites en el puesto fronterizo administrativo -aparte de varios controles militares- llegamos a Kashgar -o Kashi-, una ciudad-oasis en la Región Autónoma Uigur de Sinkiang. Está al borde del Taklamakán -el segundo desierto de dunas más grande del mundo-, y era un nudo fundamental de comunicaciones en la Ruta de la Seda.
Tiene más de medio millón de habitantes y está muy extendida. Nuestro hotel para las próximas cuatro noches es una torre moderna al lado de una plaza enorme dominada por una estatua de Mao de 18 metros, la mayor del país. Tanto en la plaza como en la entrada del hotel hay patrullas militares, arcos de metales y escáner de maletas para entrar y salir. El Kashi Tianyuan International Hotel tiene sólo cuatro años pero el escaso mantenimiento hace que no esté ya en las mejores condiciones.
Cenamos en un restaurante chino en el que las cosas se parecen a los que puede haber en cualquier barrio en España. Pero cuando las probamos vemos una pequeña diferencia: todo pica muchísimo más, tanto que no se aprecian apenas sabores.
9 de agosto
Visitamos Afaq Khoja, unos de los lugares más sagrados del islam en la zona. Se trata de un mausoleo privado con las tumbas de cinco generaciones de la familia de un importante maestro sufí, construido alrededor de 1640. La leyenda incluye entre ellas la tumba de la Concubina Perfumada -Xiang Fei- que según las versiones fue tomada voluntariamente como consorte o secuestrada por el emperador Qianlong.
El edificio principal es una joya arquitectónica de planta cuadrada con cuatro minaretes, una cúpula central y una entrada principal. Está completamente cubierto por mosaicos de cerámica. En el conjunto hay varias salas abiertas porticadas con madera tallada y pintada. Las columnas, los techos y las alfombras del suelo tienen un colorido muy especial. Al complejo se accede por una puerta con dos minaretes y una pequeña avenida arbolada.
El centro histórico de Kashgar está desapareciendo poco a poco debido a la presión de la población china han que está desplazando de los negocios a los uigures. Conserva la estructura tradicional por gremios con manzanas de comerciantes de cerámica, ferreteros, carniceros, y una muy especial con artesanos de instrumentos musicales.
El barrio se está desvaneciendo poco a poco por la presión urbanística para cambiar las pequeñas casas de adobe por edificios modernos. También hay panaderías y tiendas de especias y medicina tradicional. Visitamos un mercado callejero y una tienda de instrumentos musicales, la mayoría de cuerda con algunos de casi tres metros de altura.
Cruzamos a la parte nueva por un paso elevado y comemos en un restaurante enorme en una sala sólo para nosotros con una mesa redonda con el centro giratorio. Lo hacemos mirando las fotos y con ayuda del intérprete, pero siempre con la sensación de no tener ni idea de qué estamos comiendo en realidad.
Después de comer visitamos la mezquita Id Kah, construida en 1442 pero con elementos anteriores de hasta 996. Tiene 16000 m2 y en el interior hay un patio con columnas de madera que cubren un atrio enorme.
Por la tarde vemos acercarse una tormenta de arena desde el desierto. En unos minutos no se ve nada y muy poco después cae un aguacero tremendo que convierte casi todo en barro. Nos refugiamos en un paso subterráneo en la calle que empieza a inundarse con cascadas por las escaleras. Cuando todo pasa vamos a un supermercado a intentar encontrar protección solar. Es un lugar muy extenso en la base de un edificio pero tiene techos muy bajos, así que es un poco claustrofóbico. Naturalmente todo en chino y sólo hablan chino así que encontrar la crema es una pequeña odisea. También compramos pegamento de barra para arreglar el pasaporte de Lorena. En un lateral venden tortugas y otros animales vivos... para comer.
En la calle por todas partes hay muchas motos eléctricas que no hacen apenas ruido y no respetan aceras, pasos de peatones ni nada, hay que andar con mil ojo. En el centro de la parte moderna hay un lago -Donghu Park- y en el medio una isla a la que se accede por una pasarela.
Por la noche salimos por nuestra cuenta a cenar. Hay un mercado callejero con cientos de puestos de comida pero hacerse entender es complicado, nadie habla inglés. Lorena y yo acabamos en un sitio cerrado de comida rápida donde al menos hay una carta con dibujos que señalar con el dedo y precios en números reconocibles.
10 de agosto
Hoy es domingo y a primera hora salimos a las afueras de la ciudad a conocer el mercado de ganado local, uno de los más grandes de Asia Central y que dicen lleva en uso más de dos mil años.
Hay vacas, caballos, camellos, yaks, burros y sobre todo ovejas, y asistimos a las negociaciones, muy rápidas y que se cierran a la vieja usanza, con un apretón de manos. Las ovejas están expuestas de modo que se vea el culo, la parte más apreciada por unas bolsas de grasa usadas para cocinar. Por todo el recinto hay peluqueros de ovejas. También hay pequeños tenderetes provisionales con accesorios como cintas, cuerdas, navajas y cuchillos.
Volviendo a la ciudad paramos en una tienda de joyería de jade, con las empleadas durmiéndose en las mesas. Despues vamos al gran bazar, una locura enorme de docenas de calles y centenares de tiendas a veces minúsculas. Está cubierto para protegerse del sol y la lluvia. También tiene zonas de tiendas textiles, de alimentación, especias y casi cualquier cosa. Acabamos tomando un té en una tienda de alfombras.
Por la tarde volvemos por nuestra cuenta a la parte más antigua del barrio uighur -Hathpace Folk Houses-, un laberinto plagado de callejones y que probablemente cuando escribo esto, diez años después, haya desaparecido en buena parte con toda su herencia cultural. Existe un conflicto latente entre los uigures y el gobierno y la etnia han, que ha llevado a la creación de campos de internamiento -oficialmente Centros de Educación y Capacitación Vocacionales- por los que han pasado cientos de miles de uigures. Según algunas fuentes hasta dos millones. También hay atentados de grupos separatistas, cada vez menos frecuentes. De ahí los omnipresentes arcos de metales.
11 de agosto
Hoy estaba previsto visitar el lago Karakul recorriendo una parte de la mítica Karakorum Highway, pero ha habido desprendimientos este invierno y no es seguro, asi que cambiamos el recorrido. En su lugar visitamos el Arco Celestial -Tushuk Tash o Shipton's Arch-, un arco de roca natural que según cómo se mida es el más alto del mundo, con más de 300 metros de alto y 40 de ancho. Para llegar a él desde el centro de visitantes hay que hacer un trekking por la rambla pedregosa de un río seco y luego por una parte encañonada que tiene en los pasos más complejos escaleras de madera, a veces un poco precarias. El tramo final es una subida con un montón de escalones hasta el mirador del arco.
De camino de vuelta paramos en un restaurante y comemos al modo tradicional, sentados en una especie de camas cuadradas grandes con dosel y la comida en el centro.
La cuidad de Kashgar también tuvo gran importancia durante El Gran Juego -The Great Game-, una expresión utilizada para describir la rivalidad entre el Imperio ruso y el Imperio británico en su lucha por el control de Asia Central y el Cáucaso, durante el siglo XIX, manteniendo la zona en un estado similar a la Guerra Fría. Cenamos en un restaurante con un patio abierto que en su día fue lugar de reunión de exploradores, espías y agentes comerciales o diplomáticos.
12 de agosto
La jornada de hoy es larga y dura. Salimos muy temprano hacia el paso de Irkestam -a 2845 metros de altitud-, para entrar de nuevo en Kirguistán. Hay unas 5 ó 6 horas de autopista o carretera en buen estado cruzando un paisaje espectacular con otro montón de controles militares y las paradas correspondientes. En el paso de frontera, que está lleno de camiones, en teoría tendríamos que dejar nuestro vehículo y caminar con las mochilas, pero coincidimos con una ruta organizada de autocaravanas francesas y los guardas de la frontera les sugieren -con un kalashnikov en el hombro- que nos crucen repartidos por sus vehículos. Todos asentimos.
Nuestro destino hoy es Sary Tash, por una pista en malas condiciones que convierte cien kilómetros en una pequeña odisea de varias horas. El paisaje es espectacular, estamos cruzando las montañas Kunlun y Tianshan. Es un pequeño pueblo atravesado de norte a sur por la Pamir Highway.
Esta noche dormiremos en una casa local muy básica en habitaciones colectivas con colchones en el suelo y usando el saco de dormir. La casa queda abierta y en algún momento antes de volver de dar una vuelta por el pueblo a una chica del grupo le han robado algo de dinero, lo que nos traerá algún problema más adelante.
13 de agosto
Cogemos la Pamir Highway en dirección norte y atravesamos el paso de Taldyk, a 3615 metros, desde donde podemos admirar en toda su majestuosidad el Pamir, un nudo montañoso entre las cordilleras Tianshan, Kunlun, el Karakorum y el Hindu Kush. Se supone que desde algunos sitios y en un día despejado se puede ver el pico Ismail Samani -antiguo pico Comunismo-, la montaña más alta de la antigua Unión Soviética con 7495 metros.
Tenemos un recorrido de 180 kilómetros y unas 3-4 horas hacia Osh, la última ciudad antes de cruzar la frontera con Uzbekistán. Comemos en ella, y tratamos de poner una denuncia por el robo. Error. El trato con la policía es complejo por decir algo, e intentar poner -y luego intentar retirar- la denuncia supone mucho jaleo y tiempo perdido.
En el lado uzbeko de la frontera, militares de uniforme y armados nos registran el equipaje. Todos los bultos. Abren hasta las bolsas de ropa sucia. Está prohibido entrar en el país con varios tipos de medicamentos, entre ellos algunos de los que uso dentro de mi tratamiento para la epilepsia. También nos piden desbloquear el teléfono para ver las fotos y las apps.
Pero antes de pasar el control volvemos a encontrarnos el grupo de autocaravanas francés y llevan una de asistencia médica. A Lorena se le ha infectado un padrastro y un médico de MSF le hace allí mismo y con Charo de traductora una cura de emergencia abriéndole un absceso en un dedo con un bisturí. También le da antibióticos orales, que desde entonces siempre viajarán en el botiquín.
Una vez en Uzbekistán, con nuevo transporte y guía -que esta vez habla español- llegaremos a dormir al Hotel Asia en Fergana, la capital del valle del mismo nombre, una pequeña ciudad populosa y con fuerte esencia local. Llegamos tarde pero con tiempo de un último baño en la piscina.
14 de agosto
Recorremos el valle de Fergana antes de viajar al norte a Tashkent, la capital. Es la región más fértil y poblada de toda el Asia Central debido al aporte de dos ríos, el Naryn y Kara Daria que se unen para formar el Sir Daria en el propio valle. Además de algodón se plantan melones, que aquí dicen que son los mejores del mundo. Llevaremos siempre alguno en el autobús.
Viajamos en una caravana de taxis porque más adelante, la parte central del trayecto es una carretera de montaña complicada por la que no pasan autobuses. Todos los coches son iguales. En Uzbekistán, aparte de antiguos coches de la era soviética, sólo hay una marca y esta sólo tiene tres o cuatro modelos.
Paramos en una factoría de seda en Margilan para ver todo el proceso desde que se hierven los capullos y se hilan hasta el tejido final. También vemos cómo hacen alfombras. En parte es una visita comercial que acaba en una tienda, claro.
En la ciudad de Kokand visitamos la Jame Mosque. En persa -y tayiko- Jame o Jome es un pequeño juego de palabras porque significa principal y también viernes, el día de la oración. Hay crónicas de los s.IX al s.XII que mencionan una mezquita, pero todo quedó destruido por las invasiones mongolas. El edificio actual es del s.XVIII. Muy cerca está el Palacio Khodayar, uno de los últimos vestigios del Kanato de Kokand, un pequeño estado que existió sólo de 1709 a 1883. Es muy grande, con varios patios interiores con atrios de colunas de madera labrada. Está muy bien conservado y tiene una decoración en todas las estancias llena de colores.
El paso por la carretera de montaña es de locos. Nos han advertido que hay varios túneles considerados estratégicos por los militares y que no se puede hacer fotos. Lo que no sabíamos es que está en obras, con muchos tramos sin asfaltar y los conductores son unos psicópatas. Adelantamos a todo tipo de vehículos por el carril opuesto, por el arcén de tierra de nuestro carril, pero también el del contrario. Como en un parque de atracciones.
Hacemos una parada en un mirador en la parte más elevada y aquí la atracción somos nosotros. Hay unos novios haciéndose fotos de boda y somos algo exótico para el álbum, supongo.
Llegamos atardeciendo y sin tiempo de ver nada en Tashkent. Nos quedamos en el hotel Shodlik Palace.
15 de agosto
Hoy tenemos un trayecto largo hacia Samarkanda (320 kms, 6 horas) en el que cruzaremos la provincia de Sirdaryo Viloyati y el río Sir Daria. Por el camino vemos campos enormes de algodón. Cambiamos más dinero con ayuda del guía. Viene en bolsas de basura con fajos de decenas de billetes -Som- que casi no caben en el bolsillo y al cambio apenas tienen valor.
Llegamos a media tarde pero con tiempo aún de alguna visita. Vamos a Gur-e Amir, el mausoleo de Amir Timur (o Tamerlán). Fue un conquistador, líder militar y político turcomongol, el último de los grandes conquistadores nómadas del Asia Central. Fundó el Imperio timúrida -con más ocho millones de km2- alrededor de los actuales Afganistán, Irán y las repúblicas soviéticas de Asia Central, convirtiéndose en el primer gobernante de la dinastía timúrida.
Del edificio principal se conserva solo una fachada majestuosa cubierta de cerámicas de un característico color turquesa. Por detrás uno menor tiene una cúpula maravillosa y contiene las tumbas de Amir Timur y otros miembros de su dinastía. Su arquitectura es precursora, entre otros, del Taj Mahal. Por dentro está decorado con pinturas doradas y azules.
También vemos desde fuera la Plaza del Registán, que visitaremos mañana, y la vida nocturna alrededor de grandes fuentes iluminadas con miles de luces. Hay una boda multitudinaria y una parte del grupo se cuela a hacerse fotos con los novios, que no solo no se molestan sino que hasta parece que les hace gracia.
Nos quedamos en el Hotel Malika Prime.
16 de agosto
Empezamos la mañana en Shah-i-Zinda, la necrópolis de las dinastías timúridas, que es Patrimonio de la Humanidad. Para acceder hay que subir una empinada escalera. Después se recorre una especie de calle llena de fachadas decoradas con el mismo estilo, que después se abre a una zona más amplia con más edificaciones. Una de las del fondo está dedicada a Qutham ibn Abbas, un primo de Mahoma que vino a predicar el Islam en el s.VII, aunque el conjunto actual de tumbas empezó a construirse en el s.XI. También hay una mezquita.
La siguiente visita es al museo y observatorio de Ulugh Beg, nieto de Amir Timur y gobernante timúrida. Era un destacado matemático y astrónomo. Construyó un observatorio que tenía en su interior un cuadrante astronómico enorme (cerca de 36 metros de radio) con el que fue capaz de medir el año astronómico en 1437 con un error de +58 segundos. Para ello también fue un estudioso de la geometría y la trigonometría. En sus tablas astronómicas observó unas 900 estrellas, midiendo su posición. Fueron publicadas en 1665 por Thomas Hyde. Sus habilidades como gobernante eran bastante peores y murió asesinado por su hijo en 1449. Sus restos están en Gur-e Amir. Se conservan unas ruinas del edificio del cuadrante y al lado hay un museo moderno dedicado a su legado astronómico.
Los orígenes de la cuidad de Samarkanda están en otra, Afrasiab, y en su lugar ahora hay un museo arqueológico con unos murales policromados preciosos. Después de eso la última visita de la mañana es a la mezquita de Bibi-Khanym, y a mediodía comemos Lorena y yo con Mahsa y nuestro guía en un restaurante tradicional que tiene al aire libre otra vez las estructuras con forma de cama con dosel.
Hace mucho calor. Damos un paseo, tomamos un helado y vamos a por el plato fuerte del día: la plaza de Registán. Ayer la vimos desde fuera, hoy vamos a entrar para lo que hay que comprar entradas. Es una plaza rectangular muy grande, de unos 100 por 60 metros, y en tres de sus cuatro lados están las fachadas de tres madrasas: Ulugh Beg (1417-1420), Sher-Dor (1619-1636) y Tilya-Kori (1646-1660). La más antigua fue construida por Ulugh Beg durante el imperio de Amir Timur.
Las tres tienen una estructura principal similar, con una fachada magnífica con un imponente portal mirando a la plaza, flanqueado por minaretes y algunas cúpulas. El interior es un patio cuadrado desde donde se accedía a pequeñas estancias donde vivían los estudiantes y que ahora son todo tiendas. Las dos primeras integran en el edificio una mezquita.
17 de agosto
Volvemos al autobús (que es de gas como casi todos los vehículos) y viajamos en dirección oeste hacia Bukhara, otra de las principales ciudades-oasis de la Ruta de la Seda. Por el camino vemos más campos de algodón y paramos a ver Ribat-i Malik, las ruinas de un caravanserai que de lo poco que conserva es su aljibe.
Nuestro hotel está en el centro de Bukhara -Lab-i Hauz- el área que rodea una de los pocos estanques que quedan de la antigua ciudad. Muchos otros fueron rellenados de tierra entre los años 20 y 30 del siglo pasado para prevenir enfermedades. Está rodeado por varios edificios religiosos y al lado del bazar.
Comemos en el restaurante Adrás y luego nos desplazamos a la madrasa Chor Minor, que en realidad sólo es la entrada del antiguo edificio y tiene cuatro minaretes muy juntos rodeando una pequeña cúpula a la que se puede acceder por una escalera bastante claustrofóbica.
Al atardecer volvemos a Lab-i Hauz. En uno de los laterales hay una estatua de Nasreddin montado en un burro, un personaje satírico de la tradición sufí. Después vamos al conjunto de Poi-Kalyan, que incluye la mezquita Kalyan y la madrasa Miri-Arab enfrentadas, con el minarete Poi-Kalyan entre ellas y un poco separada otra pequeña madrasa, Amir-Allimkhan.
Ya anochecido tomamos algo en una terraza con vistas a Poi-Kalyan.
18 de agosto
Hoy pasaremos el día en Bukhara sin desplazarnos. Paseamos hacia el mausoleo de Ismail Samani, emir samánida fallecido en el 907, y no muy lejos el de Chashma Ayub y la mezquita-palacio Bolo Hauz, con una fachada porticada de grandes columnas enfrente de un estanque.
Al otro lado y cruzando una avenida está el Ark, una masiva fortaleza de adobe de 800 metros de perímetro cuyo origen se remonta al siglo V. La planta actual es del s.VII, con la forma de la Osa Mayor. Estuvo habitada por varias dinastías y quedan algunas edificaciones restauradas, entre ellas la mezquita Jame y un museo. El resto quedó destruida por los bombardeos rusos en la guerra de 1920. La actual entrada está enmarcada por dos torres del s.XVIII.
Hoy sí entramos en la mezquita Kalyan, con un patio interior enorme rodeado por las cuatro fachadas de centenares de columnas y pequeñas cúpulas.
A la salida comemos plov (o pilaf), un arroz con verduras y carne tradicional en un sitio de comida casera. El truco para su textura es la grasa del culo de las ovejas que vimos en el mercado de Kashgar.
Por la tarde visitamos el bazar y después tenemos algunas actividades. Algunos nos hemos apuntado a una casa de baños en la que empezamos en una estancia con unos chorros de vapor a una temperatura al límite del desmayo. Luego nos van llevando uno a uno a darnos masajes y unas friegas en el suelo. Parece que nos van a arrancar las extremidades con el masaje y la piel a tiras con las esponjas de crin, para después aclararnos con agua fría. Parece una pequeña tortura, pero se queda uno nuevo.
19 de agosto
Salimos para el trayecto más largo del viaje. Vamos al noroeste en un trayecto de 450 kilómetros y unas 8 horas atravesando el desierto rojo, Kyzyl Kum, entre los ríos Amu Daria y Sir Daria. Es una extensa llanura de dunas supuestamente rojas (de ahí el nombre). Estamos por encima de 40 grados y bajando de altitud; de los 4000 msnm de Kirguistán hemos pasado a estar a poco más de 50 pero a casi dosmil kilómetros del mar. Paramos una vez más a comprar melón y sandía. Llegando a nuestro destino vemos el río Amu Daria, que es la frontera natural con Turkmenistán.
Llegamos por la tarde a Khiva, la tercera cuidad-oasis que visitaremos. Tiene una parte central amurallada -Itchan Kala- con más de 50 monumentos históricos que la hacen Patrimonio de la Humanidad. Nos quedamos en la Meros B&B Guest House, al lado de una de sus puertas.
Aún tenemos tiempo de pasear por el exterior de la madrasa de Amin Khan y subir a tomar algo a una azotea desde donde vemos el minarete de Islam Khoja y otras cúpulas de la ciudad que visitaremos mañana. Aunque se ha puesto el sol sigue haciendo un calor sofocante. La gente duerme sacando las camas o colchones a la calle y no hay apenas luz, así que hay que andar con mucho ojo.
20 de agosto
Hoy disponemos de todo el día para visitar Khiva empezando muy temprano por una parte de la muralla abierta al exterior donde vemos la estatua de Al-Juarismi, el gran matemático que le dio a Occidente los números y el álgebra, además de ser origen de la palabra algoritmo. También destacó como geógrafo y astrónomo.
Está en un lateral de la madrasa de Muhammad Amin Khan, que en otra fachada incluye el minarete de Kalta-Minor, que a pesar de no terminarse de construir tiene 14 metros en la base y casi 30 de altura, aunque según las crónicas pretendían que tuviera alrededor de 100 en total. La madrasa ahora es un hotel de lujo.
Por toda la zona hay tenderetes de souvenirs, entre otras cosas se pueden comprar gorros de lana de oveja -sin tejer- para el frío. También visitamos un taller de artesanía de madera, donde son capaces de hacer unos atriles articulados de varias piezas partiendo de un único trozo.
Seguimos dentro de la muralla para ver la mezquita y el minarete de Islam Khoja, un conjunto de una belleza difícil de contar con palabras. Después al mausoleo de Makhmud Pakhlavan, que incluye varios edificios. Entre ellos está la mezquita Juma, con una estructura de columnas y techos de madera rodeando a unos pequeños patios.
Dentro de la muralla está también el palacio Tash Khovli, construido a comienzo del s.XIX y que inicialmente contenía 163 habitaciones y tres patios con un harén, una parte de inviados -mehmonkhona- y una sala de audiencias -arzhona-. Es un conjunto espectacular.
La madrasa Mohammed Rakhim Khan es otro de los conjuntos de Itchan-Khala y cuando se construyó, en la segunda mitad del s.XIX, era una de las más grandes de Asia Central.
Dentro de la ciudadela y pegada a la muralla en su lateral oeste hay otra fortaleza, Khuna Ark. Se entra por un patio donde hay unas magníficas columnas y se puede subir a la torre de Ak Sheikh Bobo, utilizada para vigilancia y con unas vistas privilegiadas de toda la ciudad. Desde la puerta norte de la ciudad, Bakcha Darvaza, subimos por una rampa para ver la parte superior de la muralla.
Durante la parte central del día nos vamos un rato al hotel, hace un calor insoportable, cercano a 45 grados. Luego paseamos un poco por nuestra cuenta y finalmente tenemos una cena de despedida de viaje en el Caravan Sarai Hotel. Isabel Panzano y otros han preparado unos regalitos para todos.
21 de agosto
Viajamos por carretera a la cercana ciudad de Urgench y desde su aeropuerto volamos a Tashkent, donde nos quedamos en el mismo hotel. Sin contar los pequeños desplazamientos en cada destino del viaje, hemos hecho más de 3200 kilómetros por carreteras y pistas.
Visitamos el complejo del Imam Hazrati que incluye una madrasa y un mausoleo. Después Lorena y yo aprovechamos el día para pasear por la ciudad, que tiene un trazado soviético cuadriculado y de amplias avenidas. El centro de la ciudad fue reconstruido casi desde cero después de un terremoto en 1966. Como curiosidad viajamos en metro, con unas estaciones con una decoración interior absolutamente monumental.
Cenamos todos juntos en la terraza del hotel. A lo largo del paseo hemos intentado sin exito sacar dinero en un cajero porque lo que nos queda nos llega justo para la propina del guía. Pero nos cuenta que no hace falta, que en la plaza del Registán hizo un trapicheo con las entradas y ha quedado suficiente.
22 de agosto
Volamos de vuelta a Madrid vía Estambul. Desde la ventanilla vemos el Elbrus, el pico más alto de Europa, en el Cáucaso.
Epílogo
Han pasado 10 años y no recuerdo todos los nombres del grupo de 16 viajeros, aunque aún exista en Whatsapp: Isabel Panzano, Gerard, Concesa, Enrique, Isabel, Javier, Joana, Jezabel, Charo, Mariluz, Miguel Santaella, Soco, Lorena y yo mismo.
UPDATE: faltaban Enric y Maira. Ya estamos todos
Anexo de recuerdo: correo de Mahsa antes de empezar el viaje.
Buenos días,
Soy Mahsa (ya os contaré el origen de un nombre un pelin raro durante el viaje), vuestra guía de la Ruta de la Seda. Os escribo para comentaros algunos detalles más o menos importantes pero muy prácticos a tener en cuenta antes de comenzar el viaje.
Este viaje es un viaje muy interesante, quizás uno de los más deseados y legendarios que un viajero puede llegar a realizar. Pero todas las leyendas tienen sus pequeños detalles y conocerlos podría asegurarnos un mejor aprovechamiento del mismo.
Lo que más destaca a la ruta de la seda es la cantidad de países que abarca, lo cual conduce a un recorrido muy intenso en poco tiempo. Por este mismo hecho no sólo conoceremos culturas diferentes y disfrutaremos de paisajes distintos sino que también tendremos que pasar largas y a veces inesperadas horas en los pasos fronterizos, hacer colas, cargar y descargar equipajes, estar en contacto con los oficiales de frontera de cada país que por su distinto trato nos dará una idea más o menos acertada de cada cultura que vamos conociendo.
A este hecho se suma el recorrido en sí que conlleva muchos miles de kilómetros atravesando paisajes bastantes solitarios y repetitivos, montes y más montes, desiertos y más desiertos, que podrían llegar a parecer demasiado largos. Pero exactamente este punto le da el toque tan especial y distintivo que tenía la famosa ruta de la seda: su largo recorrido! Para que estas horas de espera en la frontera y horas de conducción sean más llevaderos, os podéis llevar algo de música, pelis y libros. Haremos paradas para hacer fotos y charlaremos con los compañeros durante el viaje. Los coches van a ser bastante variados, algunos nos parecerán más cómodos que otros pero en cualquier caso mucho más cómodo que recorrer la ruta a caballo como se hacía antaño! Normalmente intentaremos hacer una rotación para que no siempre uno tenga que sentarse detrás ni delante. Pero por razones logísticas los primeros asientos se quedan siempre reservados para los guías que se tienen que comunicar entre sí y con los conductores.
Al tratarse de países tan diferentes a España también habrá que contar con caminos malos y lentos, a veces salpicados de obras. El factor meteorológico es otro punto en tener en cuenta. Probablemente hará bastante calor por lo que conviene llevar gorra, gafas del sol, crema solar, abanico,... yo siempre me llevo un paraguas y así me aseguro de tener una sombrita por encima esté donde esté :).
Países diferentes significan realidades diferentes de modo que en el mismo viaje se puede llegar a sentir 40 grados de calor pero también mucho, muchísimo frío en los altos de Kyrguizstán. No os olvidéis de un gorro de lana (sí de lana!), buenos guantes, ropa de agua (puede ser que llueva algún día que otro), un buen saco de dormir,... En fin no menospreciar el frío que puede hacer ahí arriba ya que no hay ni agua caliente, ni calefacción, ni puertas y ventanas (ya que son yurtas) para evitar que el frío se apodere de nosotros.
Comer es una gran parte del viajar y comeremos bien y variado. Aún así habrá días que nos parecerá la comida algo repetitiva o echaremos de menos el buen cafelito español. Desde luego el café y muchas otras cosas más son grandes desconocidos en estos países. Así que si os apetece podéis llevar alguna comida de aquí pero tened en cuenta que normalmente en la frontera de China registran y escanean los equipajes y prohíben la entrada de comida. De vez en cuando se puede pasar algo de contrabando, pero no hay garantía. Normalmente hacemos un fondo común para el pago de la comida, de forma que el tema del pago sea más ágil y rápido ya que en un grupo de nuestro tamaño pagar cada uno por su parte puede suponernos retrasos y ser bastante frustrante y confuso para los camareros que no lo entienden o no tienen cambio suficiente. Para cada comida sin la bebida hay que contemplar unos 5-8 € más o menos.
Durante el viaje nos van a acompañar varios guías que puede ser que hablen español o solamente inglés. Nos tendremos que acostumbrar a ellos y ellos a nosotros. No sólo son nuestros guías sino también nos harán el viaje más fácil con su labor de traducción y comunicación con los lugareños. Su trabajo es un trabajo que requiere mucha paciencia, don de gentes, habilidades organizativas,... deberíamos ser pacientes con ellos. No hace falta decir que una propina al final de su servicio sería más que bienvenida. Según los días que hayan estado con nosotros y lo involucrados y serviciales se pagará más o menos. Ya os iré indicando en cada país la cantidad habitual que por supuesto es voluntario y a la vez muy agradecida. A parte de los guías estaremos acompañados por conductores bastantes profesionales que sin sus incansables esfuerzos el viaje no sería posible. Una buena propina seguramente les motivará a seguir trabajando bien y cuidando de los futuros viajeros.
Pensad en el tamaño de vuestro equipaje y si sois capaces de transportarlos. Puede ser que haya tramos donde tendremos que ir empujando las maletas incluso unos kilómetros en carreteras sin asfalto bajo un fuerte sol sin ninguna ayuda o un vehículo que nos lleve. Suena como una auténtica aventura y lo es! Pero a la vez los mejores recuerdos que uno guarda son exactamente de estos momentos del viaje y las pequeñas sorpresas.
Debido al calor y constantes cambios alimentarios, el cansancio y muchos otros factores, habrá días que nuestros estómagos se resentirán y se quejarán. Así que algo de medicamentos para la diarrea o sueros no vendrían mal. Muchas veces surgen problemas con los somníferos en la aduana uzbeka de modo que no sé si podréis traer este tipo de medicina a Uzbekistán!
En cuanto al dinero, lo cambiaremos en cada país. Lo único que hace falta es llevarse billetes en Euros o Dólares, algunos pequeños de 10 y 5 para pagar propina y otros grandes para cambios de dinero. Allí se puede cambiar tanto Dólares como Euros. En Kyrgizstán y en China hay cajeros automáticos también.
A parte de ropa adecuada tanto para el sol como el calor y el frío, podéis llevaros bañador, ropa para hacer caminatas en la montaña (chubasqueros), y traed tapones de oídos ya que vamos a compartir algunas noches las yurtas y otros alojamientos locales. Nuestro alojamiento va a ser igual de diverso que el mismo de viaje, habrá hoteles confortables con piscina y otras veces casas rurales muy básicas y sin aire acondicionado. También puede ser que haya algo de mosquitos así que un repelente podría salvarnos una noche curiosa en el valle de Fergana.
Y por último os comento que podéis hacer el checking 24 horas antes del vuelo con vuestro número de billete a través de la página de Turkish en la sección checking online. Os espero con muchas ganas en el aeropuerto de Bishkek.
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